MOMIFICACIONES

squared heads in crescendo

AS PONTES DE LONDRES #3

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MIllenium Bridge, London

Cuando ya me creía totalmente perdido en las catacumbas de los aseos de aquel demoníaco pub con escafandras, conseguí salir a aquel callejón pegajoso. Entonces, entre la niebla, traqueteando, azul, una furgoneta Bedford subía a la acera y venía hacia mí.

Un anciano me miraba a un palmo de mi cara. ¿Quieres que te cuente de mi vida, que te hable de mi ética? Está bien, dijo. Hace muchos años, una tarde de Junio, paseaba por mis huertos y jardines ensimismado con el prematuro canto de los grillos y el olor a verano; mi cuerpo pendiente de cada regalo del atardecer y mi mente ajena a todo ello. Se detuvo un instante la brisa y se me acercó, sin esperarlo, esférico en su túnica, el Maestro, y mientras se estiraba para coger una ciruela del ciruelo, sonrió y me dijo:

– En tu caminar parece que esquivas cada rama del camino y ello no hace más que alejarte de tu destino.

– ¿De qué destino me hablas, si ni siquiera conozco el sendero por el que transito? –respondí inmediatamente. Cuando el Maestro es directo, de igual modo hay que responderle, sino, es probable que cambie de rumbo, se coma la ciruela y no deje de hablar del Canterbury Sound en toda la tarde.

– Bien, hijo, a veces no hay tarea más ardua que ésa pero, fíjate en lo nítido que es el verde del roble entre las agujas de los pinos. ¿No hay nada que veas así, sin ninguna duda, en tu vida? – balbuceó con la pulpa escurriéndosele entre los dientes.

– Maestro, escúchame con paciencia –respondí mirando a sus pies, del color de sus sandalias de cuero- y puede que llegue a una conclusión.

Abrí los ojos, recostado en una silla de un Café Nero. Un anciano sujetaba con una mano una toalla ensangrentada que, a intervalos, acercaba y alejaba de mi boca. Con la otra mano blandía en alto una tarjeta de descuento, diez capuchinos, uno gratis.

– ¿Tú vas mucho por la tienda de guitarras de segunda mano de Denmark Street, no? –me pregunto desde el otro lado de la barra la camarera, acariciando su peinado de color puesta de sol.

***

La foto es de Karmencilla.

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Written by Javier

Setembro 28, 2011 ás 5:00 pm

Publicado en pontes

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